19 dic. 2008

Recuerdos de mi paso por la casa de mi padre

El primer año de mi segunda vida en La Plata la pasé muy lindo en todos los aspectos (Segunda no porque haya hecho la gran Víctor Sueyro, sino porque nací acá, me fui y luego de 14 años volví)
La vida era una joda continua, no estudiaba nada y aprobaba todo (Sí, yo también quisiera acordarme cómo hacía).
Para ese año, 2002, vivía con mi papá en 2 y 57, lindo lugar enfrente del Molino Campodónico (Alias tira polvillo de día y de noche), los domingos nos fumábamos a la hinchada de estudiantes, el olor a chori en la ventana de la pieza y la puta hija de mil cancioncilla de Agostinelli Propiedades ¡¡Cómo la odiaba!!

Me han pasado ahí cosas bastante extrañas... Como tener en el balcón de al lado unos vecinos hippies que fumaban porro todo el día, sin piedad, sin compasión y sin vergüenza... así que teníamos las dos piezas con un barandazo de humo que fumigaba hasta los mosquitos más hinchapelotas.

Otro día volvíamos con Flor de una joda loca, tipo 8 de la mañana, y luego de que ella pateara un bidón en una galería (y tuvieramos que salir corriendo) a la vuelta de esa casa encontramos a una señora con un perro siberiano, que al vernos protestando por un amor a distancia le dijo a Flor (La señora, no el perro) "Y luchá nenaaaaaaa... andate a vivir allá". Y en la puerta de la casa el llamado 'loco enfermo' declaró "Ojos que no ven, corazones que no sienten"... Y encima nos hacían flashar estas cosas... todo era una señal!

Una noche de ese invierno mi papá se había ido a acostar y yo estaba en el living, y a los dos minutos vino corriendo para decirnos que miraramos por la ventana... y había dos locos garchando en un auto estacionado justo abajo del farol de la calle... Locooo!! Tenés el bosque a una cuadraaaa!! Tanta calentura ibas a tener!

Después un día venía caminando a la vuelta de casa y me paró un chabón para preguntarme dónde quedaba una dirección (Era a dos cuadras) le expliqué cómo llegar y después se me puso a hablar de sus campos en 25 de mayo (O 9 de julio... algo patrio era) que estaba por recibirse de médico, que se mudaba solo... y qué se yo cuántas pavadas... tenía tanta cara de paloma que hasta me daba lástima cortarle el chamuyo... "pobre" pensaba yo... La cuestión es que llego a la puerta de mi casa y le digo "bueno, me tengo que ir" Me invita a Bobby's (Así como lo oyen) porque decía que iba a estar al otro día ahi tipo 6 con unos amigos, me pregunta el nombre (Se lo digo) y se va...
Entré a casa y le conté a mi papá del saaaalaaaameeeeee que se me había pegado, no lo podía creer... La cuestión es que al otro día, tipo 6 y media tocan timbre y era el loco... preguntando por mi, que me estaba esperando y yo no había ido!! ¡Tan enfermo ibas a ser!

Para contrarestar ese ataque paloma-express, otro día salía de mi casa con la moral por el suelo (vaya uno a saber por qué, seguro alguna pavada) y me iba a 1 y 60 a tomar el 202 cuando un loco que pasaba se me para enfrente y empieza a mirar el piso re preocupado y me dice:

- "No tendrás de casualidad un diccionario?"
- "Diccionario... no che..." le digo yo "¿Para qué?"
- "...Porque cuando te vi me quedé sin palabras"

Ahhh pero qué paloma adorableee!!! jajaja y lo mejor fue que me hizo reir y siguió su camino... no me rompió las bolas ni nada... un capo... Quiero decirte que ese día me alegraste mi día, amigo!! Gracias!!


Mica

2 comentarios:

Categoría Nube dijo...

Toda vida pasada fue mejor?
Muy buena anécdota la del chabon con el diccionario...un grande...mirá como con una simple frase te pueden arreglar la tarde...

Mati

mareano dijo...

A veces creo que sí...toda vida pasada fue mejor. Ahora me acuerdo que una vez una chica con la que yo salía (yo tenía sólo 21 años)me estaba dejando por telefono (re patético)y empecé a sentirme mal. ASí, mientras hablaba por telefono, y me dejaban, una chica que pasaba por la calle ( y a quien no conocía), me sonrió y me dijo hola, eso fue todo un aliciente para ese día. Obviamente mariconee un par de días más por la ruptura, pero esa sonrisa, tan efímera como un suspiro, me alegro la tarde