21 dic. 2008

Decime que nunca te pasó

Es sábado a la noche y no le puedo poner onda... No puedo. Tengo que pensar, porque es uno de esos días en que necesito respuestas... respuestas que nadie me da, de esas que sólo puede darse uno mismo, aunque el problema sea de los demás... porque en el fondo siempre el problema es de uno, aunque la culpa sea de los otros. Estoy hablando del grave problema de no saber qué hacer con nosotros mismos cuando lo que se "debe" sentir no se corresponde con lo que en realidad se siente, porque siempre viene algún bien intencionado a decirte:

"Pero que tenés que pensarlo tanto, ya fueeee"

Y sí, mis queridos amigos, es verdad, "ya fue"... pero hay veces en que uno no lo siente así... ¿Por qué? Y bueno, eso trato de pensar... ¿Por qué?

Hace algunos años cursábamos lingüística con Flor, y en medio de la clase anotamos una célebre frase de la profesora "¿Cómo se conoce tan poco habiendo tanta evidencia?" Y fue unos de esos momentos en los que uno se la flasha, y piensa que tiene razón, que es verdad, que tenemos todo ante nuestros ojos para tomar la decisión correcta... y sin embargo vamos de cabeza a tropezar de nuevo con la misma piedra.

No sé si pueda dar una explicación de por qué es así, tampoco es que siempre es así, pero este último tiempo he escuchado varias historias, y veo cómo la gente se queda enroscada a cosas que le hacen mal. Pienso incluso en mí, en mi relación con el cigarrillo, todas las noches digo "dejo de fumar" y al otro día ya me ves, defendiéndome de las porquerías de la vida a puro humo.

Lo peor es que ya sé que me hace mal... y no puedo... no lo puedo evitar... y así le pasa a la gente en general, con muchas cosas distintas, andan (andamos) por ahí estableciendo relaciones enfermizas con otras personas, o recurriendo siempre a lo que no es bueno para uno, a lo que lastima, lo que enferma... cosas que en el fondo hacen que al otro día uno se levante con la sensación de haberse equivocado, de quererse matar... o con la peor de todas las sensaciones, ese vacío adentro. Un vacío que es más profundo que sentirse solo, o triste, o resacoso...

Y con respecto a esto ¿qué puedo decir?
Nada. Me respondo con más preguntas

¿Quién tiene la receta para dejar atrás todo lo malo y empezar de nuevo?
¿Quién sabe cómo se hace para razonar con el corazón, que es puro sentimiento?
¿Quién puede pegar esa patada en la cabeza que te hace reaccionar?
¿Quién puede convencernos de dejar de hacernos mal, si uno siempre piensa que se puede empezar de nuevo, a pesar de todo, contra todo y contra todos?
Arranqué con una pregunta, y me respondo con más preguntas, y no puedo explicar qué es lo que quiero decir... porque como muchas de las cosas que me pasan ésto también es inexplicable, y está bueno que sea así, porque me gustan las cosas que se sienten, pero que no se pueden explicar...

¿O a vos no? Decime que nunca te pasó...


Mica

1 comentario:

mareano dijo...

Mica querida...a veces, cuando leo lo que escribís parece que me miro en un espejo. Que loco, bolu, hay mañanas en que me levanto y digo, ya fue, se terminó. Es más, dentro de unos días capaz que medio borracho, abrazado de un amigo digo, "año nuevo, vida nueva", y después que... ¡Nada!, ¡Minga!, ¡ésta!. todo sigue igual, y yo, como de costumbre, con el agua al cuello.

y sí, la verdad, a mi me pasó, y suele pasarme